Sobre la importancia de la “presencia” en la empresa

Como reflexión adicional al artículo “MEDIOCRIDAD IX: Baja Productividad” de Daniel Sánchez Reina, sobre la importancia excesiva que se da a la presenciabilidad de los empleados. En el citado artículo se propone sustituir la valoración de las horas excesivas de presncia de los empleados (con lo que estoy de acuerdo), por un modelo de retribución flexible (con lo que no coincido).

Nuestros profesionales ni trabajan menos, ni son menos innovadores, ni cobran mayores salarios que en otros países de mayor competitividad. Curiosamente son competitivos como los que más cuando trabajan en otros entornos, con otros sistemas. Demasiadas veces esto sólo lo encuentran fuera de nuestras fronteras.

Durante los últimos años ha primado la cultura del beneficio rápido, de la reducción de cualquier “coste”, del enriquecimiento personal, de escalar a cualquier precio altas posiciones corporativas, no exentas por otra parte de nominaciones a dedo. La cultura del pelotazo.

Obtener rápidos dividendos sin mejorar las propias empresas, sin crear cultura de empresa, sin replantearse la forma de dirigir ha ocasionado el desperdicio del talento, de la mano de obra, de materiales y recursos. En definitiva, el incremento de los costes de la ineficiencia y falta de calidad con pérdida de nuestra competitividad.

Mis años de trabajo en grandes multinacionales en el Reino Unido y en Alemania me han permitido apreciar cómo en aquellos países se valora la importancia del tiempo personal. No sólo por los empleados, quienes no permanecen un minuto más de lo indispensable, sino por los propios directivos que saben que eficiencia y calidad son incompatibles con los sobre-esfuerzos innecesarios.

¡No!, el problema está en un modelo directivo que prima la “cultura del estar presente” en el trabajo, puesto que quien se va pronto está mal visto. Nos basamos en valores ya no del XX, sino del XIX, cuando la mano de obra se valoraba sólo por actividad y la cantidad de horas y no por pensar (recuerden los clásicos métodos y tiempos de pagar primas). 

La solución no hay que buscarla en le remuneración, ya que ello es basarse otra vez en que las personas no trabajan bien porque necesitan palo y zanahoria, un paradigma excesivamente extendido. Está demostrado que esto es falso. Las mejores empresas lo saben y por ello son más competitivas.

Como diría W. Edwards Deming, no se trata de trabajar más, sino de hacerlo mejor y con más calidad a través de un modelo que permita a las personas sentirse orgullosas de su trabajo sin menospreciar sus ganas de hacer las cosas bien y aportar ideas. Para ello no se precisa motivación externa, basta con que el sistema permita desarrollar las habilidades de las personas y sus ganas de aprender para hacerlo cada día mejor. 

Hace falta un sistema mejor que sólo puede diseñarse con la implicación de la alta dirección.

Lamentablemente el sistema directivo que prevalece en nuestras latitudes potencia la mediocridad y el sobre-esfuerzo para compensar un modelo directivo de diseño ineficiente.

Hace falta una nueva forma de dirigir y una nueva forma menos simplista de pensar.

Acerca de Jordi Cabré

Jordi Cabré es Ingeniero Industrial, cofundador de Deming Collaboration, consultor y profesor en Calidad, Management, Estrategia y Sistémica. Autor e Investigador sobre liderazgo, sistémica y complejidad. Ex-director de calidad de IBM, Lucal Automotive y Agbar. Libros y ebooks publicados: http://www.amazon.com/Jordi-Cabré/e/B00859CVKU http://www.sigeiconsulting.com/ http://demingcollaboration.com/
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3 respuestas a Sobre la importancia de la “presencia” en la empresa

  1. jmraventos dijo:

    Muy cierto Jordi. Los sistemas tayloristas (command and control) imperantes requieren el “presentalismo” y los incentivos para suplir la falta de liderezgo, innovación y conocimiento.
    Buen post

  2. David Sánchez dijo:

    Estoy completamente de acuerdo, pero la cuestión es ¿quién le pone el cascabel al gato?. ¿Se controla porque de lo contrario existe descontrol, o la falta de motivación del empleado es derivada del excesivo control directivo?

    No puedo más que suscribir mi contraria opinión al presencialismo. Algo que es completamente innecesario, sobre todo en trabajos del conocimiento (no olvidemos que existen trabajos donde la presencia es indispensable y lo seguirá siendo), e incluso afecta negativamente a la productividad.

    Un saludo

    • Jordi Cabré dijo:

      Hola David,
      Coincido contigo que existen muchos trabajos en los que cumplir un horario es indispensable y no hay nada a objetar a ello. Ejemplos como trabajo a turnos, atención al cliente y otros muchos lo evidencian.

      El problema está cuando la “cultura” de la empresa prima la “presencia” por encima de los “resultados”. Una cosa es estar disponible cuando hace falta, faltaría más, y otra es estar porque irte antes está culturalmente mal visto. Suele ocurrir que el tiempo de dedicación extraordinario es debido a un mal sistema de trabajo.

      Muchas gracias por tu aportación,
      Jordi

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