Déficit, austeridad y confundir síntomas con causas

Un sistema estable no se puede mejorar ni con ajustes ni con objetivos (en este caso el déficit) , estos nos obsesionan en su consecución y nos impiden apreciar el contexto y las relaciones causas-efectos.

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Bastará con los datos que siguen de la evolución del déficit español entre los años 1998 y 2102 extraídos de fuentes oficiales. (Fuente http://www.datosmacro.com/deficit/espana)

Entre 1998 y 2007, nuestro déficit público medio fue del 0 %, y en permanente mejora llegando en 2006 a un superávit del 2,40 %. El Estado ingresaba, pues, más de lo que que gastaba en los años anteriores a la crisis.

El déficit no es la causa de la crisis, sino una consecuencia de la decisión que impulsó la UE en 2007 y por la cual el Estado español asumió en 2008 la deuda de la banca más ineficiente, convirtiendo en pública una deuda que era privada: creación de Bankia, fusión de otras cajas de ahorros, etc.

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En la gráfica de arriba se aprecia que los valores de déficit no corresponden a un sistema único estable (no se encuentran dentro de la banda de las dos líneas rojas propias del ruido sistémico).

Pero vemos que entre 1998 y 2007 el sistema sí es bastante estable y en el peor de los casos el déficit rara vez superaría el -2 % (Ver ilustración inferior). La situación previa a la crisis era ideal tanto en datos como sistémicamente.

¿Qué ha pasado en 2008 y sucesivos? Pues que, de haber llegado a otro sistema estable, hemos caído de una media del 0 % a una del -9 % con un nivel de variación brutal tal que tanto podemos estar en -16 % como en -2 %, fruto del ruido sistémico.

Hemos deteriorado el déficit en una caída media del 9 % y hemos incrementado el ruido sistémico en más del triple del +-2 % al +- 7%.

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Llevamos años con la obsesión del déficit como si ello fuera a solucionar algo. No, no es así. Pero no nos equivoquemos, quienes nos empujan a ello o están equivocados o simplemente nos están manipulando con la única obsesión de desviar dinero para pagar deudas privadas de bancos alemanes y franceses. Ahí radica el problema.

El déficit no se puede resolver con austeridad, ya que ésta implica más déficit (Keynes) y esto ya lo sabíamos. Lo que hay que hacer es devolver al Estado y a los ciudadanos el inmenso rescate pagado a los peores bancos y cajas. O al menos dejar de recatarlos una y otra vez.

Acerca de Jordi Cabré

Jordi Cabré es Ingeniero Industrial, cofundador de Deming Collaboration, consultor y profesor en Calidad, Management, Estrategia y Sistémica. Autor e Investigador sobre liderazgo, sistémica y complejidad. Ex-director de calidad de IBM, Lucal Automotive y Agbar. Libros y ebooks publicados: http://www.amazon.com/Jordi-Cabré/e/B00859CVKU http://www.sigeiconsulting.com/ http://demingcollaboration.com/
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