La falsa eficiencia de la empresa privada

Hoy he leído en la prensa el comentario del alcalde de una ciudad lejana, justificando el traspaso de determinados servicios desde el sector público al privado con el argumento de “ahorrar costes y ser más eficientes”.

Es un argumento tan repetido que sin darnos cuenta lo asumimos como cierto. Un servicio que da una empresa privada tiene que ser necesariamente más eficiente y con menos costes que si lo hace una empresa pública.

No pretendo justificar las ineficiencias que existen en el sector público, que las hay, intento buscar sentido a una creencia muy extendida.

Al reflexionar un poco sobre esta afirmación me he dado cuenta que no existe ninguna prueba de ello, ningún argumento razonado, con lo que tal vez sea otra de tantas falacias en las que creemos porque se nos ha dicho siempre.

De hecho las herramientas de gestión son muy similares y en el caso que nos aplica, una concesión, los empleados son los mismos. Sólo cambian los gestores del dinero. No hay pues la aportación de conocimiento nuevo. A lo sumo un riguroso control y una reducción de costes con un propósito cortoplacista, lo que como hemos comentado en otros artículos, no es una ventaja, todo lo contrario. (Ver “La Reducción de Costes puede acabar con tu Empresa”)

La empresa privada cobrará para su servicio los costes más el beneficio que justifica su actividad. Ninguna empresa privada pujará por un negocio ruinoso. Por este motivo acotará sus inversiones al periodo de concesión, el cual, salvo ser exageradamente largo, nos llevará a una visión cortoplacista e ineficiente. Si fuera un periodo largo quedaría inhabilitada la justificación normalmente esgrimida de que la competencia genera eficiencia. Otra falacia.

Pero los gestores de la Administración Pública pueden encontrar una ventaja cortoplacista en esta operación. Las empresas concesionarias hacen de banqueros de la Administración. Realizan las inversiones a su costa, lo que evita a la Administración endeudarse aparentemente y anticipan parte de los futuros ingresos que deducirá de sus beneficios. Calderilla en la casa del pobre siempre genera alegría.

En definitiva, estas operaciones suponen para las administraciones públicas una reducción de sus deudas y un aumento de la liquidez a corto plazo, a cambio de perder para el conjunto de la sociedad los beneficios que legítimamente obtendrá la empresa privada.

De ahí a afirmar que la empresa privada es, por ley divina, más eficiente que las administraciones públicas hay un abismo. Habría que analizar caso a caso, ya que existen estudios, tampoco generalizables, que prueban lo contario.

Pan para hoy y hambre para mañana justificados con una falacia. ¿Por qué no se explican las cosas como son?

Acerca de Jordi Cabré

Jordi Cabré es Ingeniero Industrial, cofundador de Deming Collaboration, consultor y profesor en Calidad, Management, Estrategia y Sistémica. Autor e Investigador sobre liderazgo, sistémica y complejidad. Ex-director de calidad de IBM, Lucal Automotive y Agbar. Libros y ebooks publicados: http://www.amazon.com/Jordi-Cabré/e/B00859CVKU http://www.sigeiconsulting.com/ http://demingcollaboration.com/
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6 respuestas a La falsa eficiencia de la empresa privada

  1. Amigo Jordi.
    Muy acertado y oportuno tu artículo. Por mi experiencia y la de mis colegas en el sector público de U.K. no hemos visto ni una sola evidencia de que el “outsourcing” conlleve un ahorro de costes. Todo lo contrario, en la gran mayoría de los casos comporta generar muchos mas costes y empeorar el servicio.
    Un ejemplo que viví personalmente es este.
    http://www.thesystemsthinkingreview.co.uk/index.php?pg=18&utwkstoryid=312&backto=15&keyword=Stockport

    Un abrazo
    JM

    • Jordi Cabré dijo:

      Hola Josep Maria,
      El ejemplo que expones y muchos más evidencian que lo único importantes es gestionar adecuadamente. Cuando se enfoca la gestión con criterios de calidad y mejora, tanto públicos como privados pueden ser igual de eficientes. Pero en el público, las plusvalías que se generan redundan directamente en el conjunto de la sociedad y en el privado, con concesiones limitadas en el tiempo se incurre en los problemas conocidos del corto plazo..
      Hay que ayudar a mejorar el sector público. No desmontarlo.
      Gracias por tu aportación,
      Jordi

  2. Pingback: La externalización de los servicios. « Personas y sistemas

  3. Lo que comentas es totalmente cierto.
    Por una parte, el management de las empresas privadas parece haber mostrado dos cosas: su gran capacidad para tratar de los problemas de ingeniería y su total fracaso a la hora de gestionar personas.

    Sin embargo, la administración pública tienen muchísimo más que ver con las personas que con la ingeniería.

    La privatización de las servicios públicos es consecuencia de la presión constante sobre los poderes políticos por parte de los herederos de Milton Friedman, es decir los trusts financieros y la grandes corporaciones.

    Quieren que se privaticen los servicios públicos porque, al tratarse de productos de primera necesidad como la energía, la salud, la educación, están seguros de que la demanda no les fallará y que tendrán más libertad sobre los precios.

    A los políticos, les dirigen un discursos tan seductor como sencillo: ¿por qué nos os libráis de todos estos dolores de cabeza y nos traspasáis el problema a nosotros?

    Paralelamente, los trusts financieros ejercen presión a través de las deudas nacionales, en particular el Banco Mundial. Suavizan los intereses y los plazos con la condición de que… se privaticen estos servicios.

    ¿Algún ingenuo piensa que lo hacen para servir mejor al público?

    • Jordi Cabré dijo:

      Michel, has apuntado con buen criterio el origen del creciente deseo de privatizarlo todo. Una moda no ajena a los intereses de grandes corporaciones.

      El Banco Mundial tiene mucho que ver con el tema, pues favorece las privatizaciones con préstamos de bajo interés que directa o indirectamente van siempre a la empresa privada.

      Es importante a mi juicio romper con la creencia tan extendida hoy, que por el sólo hecho de ser privado va a ser más eficiente. Una falsedad que por muy repetida no deja de ser una afirmación falsa, pero de esta creencia se valen los amantes de la privatización.

      Saludos,

      Jordi

  4. Pingback: Los servicios públicos de empleo « Personas y sistemas

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