Curiosidad e innovación, dos víctimas del modelo de enseñanza occidental (II)

Curiosidad e Innovación (II)
Curiosidad e Innovación (II)

La fuerza de los falsos paradigmas

En el artículo “Teoría del Conocimiento: mapas mentales y realidad”  http://wp.me/p16VSv-7M planteaba la diferencia que hay entre la “realidad”, que nunca conoceremos, y los mapas mentales que nos ayudan a interpretarla para movernos en ella.

Los mapas mentales son construcciones de nuestra mente que gestionan la información que recibimos, la interpretan y con ellos construimos nuestro conocimiento, el consciente y el inconsciente.

Debemos considerar la plasticidad de estos mapas. Con nueva información y nuevo conocimiento son a su vez modificados por cada uno de nosotros. Nuevo conocimiento significa una nueva forma de interpretar la realidad y en consecuencia una modificación en el mapa.

Pero como decía entonces, los mapas sólo son útiles en el ámbito de nuestra vida cotidiana, es una de nuestras herramientas de supervivencia y su éxito lo prueba que hoy estamos aquí. Más allá existe una realidad ininterpretable mientras no la necesitemos.

Para unos seres cuya vida estaba limitada a muy pocos años y con escasa interrelación, el aprendizaje a través de la utilización interpretadora de los mapas mentales nos ha limitado a relaciones causa-efecto de carácter inmediato.  La vida cotidiana no requería mayor destreza.  Un insecto que vive unas horas no tiene en su mapa mental el concepto de hoy y mañana, no lo necesita;  otro ser que vive unas semanas no tiene el concepto de las estaciones, no lo necesita.

El movimiento y el equilibrio en los niños suponen aprendizajes cuya relación causa-efecto es inmediata. La caza supuso una fácil relación acción-recompensa que aprendimos antes de la agricultura porque en este caso se requirió un conocimiento nuevo, una relación causa-recompensa aplazada semanas, meses y con variaciones que hacían más difícil la comprensión de sus mecanismos de relación. Tardaríamos milenios en pasar del cazador al agricultor.

De repente, hoy en el siglo XXI descubrimos que nuestra mente no ha desarrollado aún las habilidades mentales para entender la rápida inter-conectividad en la que vivimos. Nuestros mapas mentales no se han adaptado aún y el entorno que nos rodea interactúa con nosotros de una forma que no entendemos.

Nuestras decisiones utilizan criterios basados en paradigmas del pasado erróneos, aunque útiles en su momento. Las limitaciones de nuestra capacidad de interpretación nos impiden discernir criterios erróneos.

El modelo de enseñanza basado en la normalización y en la exclusión de la heterodoxia ha contribuido al empobrecimiento de nuestros mapas mentales, impidiendo una adaptación necesaria y cuya ausencia pone en riesgo nuestro futuro.

La potenciación de los modelos de acción-recompensa, desde la infancia y la escuela hasta la vida profesional, han propiciado un mayor ahondamiento en nuestras limitación humana de entender los patrones de comportamiento del mundo de hoy, donde acciones de todo tipo anticipan consecuencias futuras insospechadas. Su fomento hoy es aún más desalentador.

Se han creado en las últimas décadas generaciones de titulados adoctrinados, y dogmáticos que no se plantean dudas sobre las informaciones recibidas. Enseñanzas, por cierto, basadas en la repetición de conceptos de épocas anteriores en las que el mundo era diferente, con menos conectividad y consecuentemente con relaciones causa-efecto menos aceleradas en el tiempo.

Curiosidad e innovación, no son las únicas víctimas del modelo de enseñanza occidental, también lo es nuestra capacidad de adaptación, de innovación y de supervivencia como especie.

Aunque cada vez se oyen más voces discrepantes, causa estupor ver tantas escuelas de negocio enseñando los mismos modelos que han generado la crisis en que vivimos sin plantearse la menor autocrítica, sin el menor sentimiento de pudor por el daño ocasionado.  ¿Será el miedo a peder su posición lo que bloquea sus propios modelos mentales? ¿Son incapaces de aprender de sus errores porque es lo mismo que enseñan? ¿Están limitados por sus propios dogmas?

No existen dudas sobre los errores del Management actual ni sobre la cuestionabilidad en la forma de tomar decisiones de nuestros dirigentes, siempre orientadas hacia un horizonte cercano. Si muchos de los que enseñan no se lo plantean sólo puede ser o porque nos engañan o porque su ignorancia supera al ciudadano medio.

¿Estamos a tiempo de eliminar de nuestros mapas mentales los falsos paradigmas que inhiben nuestra capacidad de adaptación al nuevo mundo interconectado que emerge?

Es necesario un nuevo modelo de generar conocimiento no normalizado, propiciado por la propia interconectividad del mundo de hoy, libre y universal.

Acerca de Jordi Cabré

Jordi Cabré es Ingeniero Industrial, cofundador de Deming Collaboration, consultor y profesor en Calidad, Management, Estrategia y Sistémica. Autor e Investigador sobre liderazgo, sistémica y complejidad. Ex-director de calidad de IBM, Lucal Automotive y Agbar. Libros y ebooks publicados: http://www.amazon.com/Jordi-Cabré/e/B00859CVKU http://www.sigeiconsulting.com/ http://demingcollaboration.com/
Esta entrada fue publicada en Conocimiento, creencias, Cultura, Educación, Management, Personas y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Curiosidad e innovación, dos víctimas del modelo de enseñanza occidental (II)

  1. César B. dijo:

    El concepto de mapas mentales aquí entiendo que sólo es una analogía a los mapas mentales de Toni Buzan, aunque no pretenden ni de lejos explicar la tremenda complejidad de nuestro cerebro en forma de conexiones sinápticas a la hora de interpretar (lógica) y reaccionar (emocional) ante cualquier estímulo y cuya conectividad es más multidimensional.

    • Jordi Cabré dijo:

      Hola César,
      El concepto de mapas mentales que utilizo no pretende explicar los mecanismos neurológicos, sino otra cosa muy diferente.
      Es la concepción Kantiana y de Shopenhauer del conocimiento. Es la idea de que navegamos por una realidad que interpretamos con la ayuda de “algo”, ya que disponemos de sentidos que reciben información y este “algo” nos ayuda a interpretarla (la información que recibimos tampoco es la realidad, ya que de día no vemos cosas, vemos el reflejo de la luz solar reflejada sobre cosas. Vemos el resultado de la interacción entre los fotones de luz y las capas superiores de los electrones y campos magnéticos que componen la materia). Nada de lo que creemos es la realidad lo es, somos seres interpretadores.
      Referencias recientes a este concepto son los “modelos mentales” de Peter Senge y los “mapas mentales” de R. Aguayo.
      El símil es como intentar conocer una geografía a través de mapas, los cuales tampoco son la realidad que representan, pero cumplen una función práctica.
      Lo realmente importante es que estos mecanismos de interpretación (mapas) evolucionan con nosotros.

      Nota: la lógica y la razón van por otro camino. “Crítica a la razón pura” de E. Kant.

      Saludos,
      Jordi

  2. Pingback: Curiosidad e innovación, dos víctimas del modelo de enseñanza occidental (II) | TIC, Innovación y Educación | Scoop.it

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s