Innovación directiva: el arte de transformar empresas

 

Innovación directiva

Estoy convencido de que la profesión gerencial y directiva es, además de compleja, de una gran responsabilidad, pues sus decisiones nos afectan a todos como ninguna otra. En cualquier caso su impacto social, humano y económico está sin duda fuera de discusión. 

Por ello me extraña tanto que muchos de los profesionales que la ejercen sean, tantas veces, descuidados con la puesta al día de sus conocimientos o con la simple búsqueda del conocimiento adecuado. Diríase que satisfechos de su éxito olvidan lo más importante. Tal vez curiosidad.

Yo no pondría mi salud en manos de un médico si, al margen de acreditar una adecuada formación y experiencia, su nivel de actualización no me permitiera otorgarle mi confianza. Los médicos finalizan sus estudios, pasan por un periodo de prácticas y suelen empezar su ejercicio profesional tutelados por otros profesionales. Pero a lo largo de su profesión se reciclan y mantienen una permanente actualización de sus conocimientos. Una mayoría procura estar al día. Lo mismo podemos decir de abogados y otras tantas profesiones.

Sorprendentemente algunos directivos se mantienen al margen de cualquier actualización o puesta al día de sus conocimientos. ¿Falta de curiosidad? Parecería que el puesto ocupado es la manifestación de un éxito que le inhibe de su necesidad de aprender. Existe la falsa creencia que la experiencia en el puesto es suficiente, que no cabe buscar ideas nuevas o diferentes sobre el ejercicio de esta profesión, que la función directiva es el ejercicio de alguna forma de poder y no requiere mayor acreditación, que basta con la confianza de quienes los nombran para el puesto. Pero ¿garantiza ello la calidad de la profesión? ¿Permite la experiencia transformar permanentemente una organización para adecuarla a nuevos retos? La respuesta la dejo al lector.

Una consecuencia directa de esta ausencia de curiosidad es el escaso conocimiento entre muchos de ellos de las bases sólidas y científicas desarrolladas para esta profesión. De hecho los mejores desarrollos ni tan sólo han sido correctamente traducidos al español. 

En el mejor de los casos el directivo se dejará aconsejar por asesores diversos. Pero éste puede ser otro error. No todos han sido adecuadamente preparados. Realmente se está subcontratando responsabilidades ingratas. La función directiva continua siendo suya, las decisiones las sigue tomando él, lo contrario sería suponer que la propia función directiva puede ser objeto de outsourcing. No, esto no es posible. Para ser eficiente en su profesión y estar en el mercado cambiante del futuro, delante con los demás, el conocimiento debe ser propio . Copiando no se estará con los primeros, nunca se será eficiente, sencillamente porque es imposible. Otra cosa es una guía adecuada para encontrar el camino.

Vale la pena añadir que en muchos casos la función directiva ha sido asumida por expertos en funciones de administración, financieras o contables. Esto añade otro aspecto para el análisis.

Dirigir una empresa está tan alejado de los aspectos contables como los jugadores de fútbol lo están del marcador que da el resultado del partido. Todos queremos buenos resultados, pero dirigir no significa estar sólo pendiente del resultado, significa tomar decisiones, significa mejorar y ello requiere conocimiento. Se deben tomar decisiones que conduzcan a obtener buenos resultados, pero estar pendiente de ellos puede distraer el foco de la jugada y ser causa de graves equivocaciones. Esto es lo que nos pasa hoy en muchas empresas. La confusión entre causas y efectos suele ser una consecuencia de lo anterior.

Si queremos mejorar cualquier resultado, que es una consecuencia de algo, debemos buscar sus causas y gestionar sobre ellas, pero nunca directamente el resultado. Error que se comete de forma habitual debido a una forma errónea de entender la realidad.

El directivo que sólo utiliza las gafas contables nunca podrá actuar ni sobre las causas de los problemas ni encontrará las palancas para que su organización se desarrolle eficientemente. Estará mirando con exceso el marcador hasta confundirlo con las operaciones. Pero para ganar el partido hay que estar atento a las operaciones de todo el equipo en un trabajo armonioso.

Esto requiere una preparación diferente a la del administrador de empresas al uso, esto requiere la ciencia de las decisiones y de los sistemas organizativos.

Existe una ciencia de la función directiva, fruto de la investigación de grandes hombres de ciencia, que ha sido comprobada en todo tipo de empresas. La ciencia de las decisiones adecuadas junto a la capacidad de entender el funcionamiento de las organizaciones más allá de resultados contables. 

Los resultados contables sólo hablan del pasado y poco dicen de lo que se hubiera podido obtener de haber dirigido con más eficiencia. Aún dicen menos de cómo será el futuro. Para ello habría que entender el arte del análisis estadístico y la predicción aplicado a los sistemas.

Pero en los directivos recae el bienestar de la sociedad, los resultados económicos de sus empresas, la salud y el bienestar de sus empleados y sobre todo, de ellos depende nuestro futuro.

El directivo que quiera tener éxito debe tener nociones de qué es un Sistema, cómo afecta la variación al análisis de los datos que recibe, cómo son y qué necesitan las personas y sobre todo, cómo una organización crea conocimiento mientras colabora.

Algo hay que hacer para crear la curiosidad necesaria y aprender lo que el futuro necesita.

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Acerca de Jordi Cabré

Jordi Cabré, cofundador de Deming Collaboration, es un profesional experimentado en Dirección y Calidad. Es consultor y autor. Ex-director de calidad de IBM, también para Lucal Automotive y Agbar. http://www.sigeiconsulting.com/ http://demingcollaboration.com/
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11 respuestas a Innovación directiva: el arte de transformar empresas

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  3. Manuel Ricardo Saenz Salcedo dijo:

    Excelente post Jordi. muy buen articulo, de verdad la Gerencia debe tener un enfoque más de Liderazgo.

  4. Víctor Pérez Cantó dijo:

    Jordi:

    Me ha parecido muy interesante el post, con el que coincido por completo. Me da la sensación que los directivos (aunque es injusto generalizar) en lo que menos piensan es precisamente en la responsabilidad que tienen sobre la economía y la vida de otras personas.

    Los últimos párrafos me han recordado al último post que he publicado, que me permito linkar.

    http://addedvalues.wordpress.com/2011/09/20/empresa-cuantica-y-empresa-comica-ii/

    Trata de las “empresas cuánticas” (que se fijan sólo en lo contable, en el “cuánto”) y las “empresas cómicas” (que se centran en el “cómo” se hacen las cosas). En ambas los directivos tienen mucho, si no todo, que ver.

    Saludos.

  5. Amic Jordi.
    Excelente post.
    La falta de actualización en el conocimiento del Management, tal como bien dices, es una de las causas de las graves crisis que vivimos y sobre todo del empeoramiento de las condiciones de vida en nuestro planeta.
    JM

  6. Jordi Cabré dijo:

    Josep Maria, tu con tu experiencia sabes bien el fenómeno. Es trascendental cambiar esta perspectiva.
    Gracias por tu comentario,
    Jordi

  7. ¿Sería a caso la función directiva de derecho divino como se decía de ser rey antes de las monarquías parlamentarios?

    Esto explicaría porque no necesitan formación, ni reciclaje, ni aprendizaje, ni mentores, ni siquiera – y sobre todo – que alguien replantee dicho derecho.

    Has puesto el dedo en una llaga.
    [woops]
    “Existe la falsa creencia que…”. Yo creo que es una creencia verdadera, pero equivocada ;-)
    [/woops]

    • Jordi Cabré dijo:

      A veces es un derecho “a dedo” que viene a ser como lo divino. En este caso se entiende, y el riesgo lo corre el que puso el dedo (o peor …sus inocentes representados).

      Pero cuando uno se juega su propio dinero, es pura insensatez. [woops]

      Jordi

  8. Una de las “lacras” que hemos sufrido en este país en los últimos 20 años (anteriores a la famosa crisis) ha sido que las empresas (grandes, medianas, pequeñas y micro) han ganado el dinero demasiado facilmente (quiza como consecuencia no deseada de nuestra entrada en el euro…)

    Pero la consecuencia de ello ha sido nefasta: nula inversión en renovación tecnología, nula inversión en formación efectiva (solo cursos “obsoletos” que se ofrecen gratis) y lo peor de todo, ese sentimiento de “mil hombres autosuficiente” que han adoptado muchos directivos y empresarios… como si el que la empresa funcionara fuera exclusivamente gracias a su gestión y no a la situación general del mercado. Ahora, con las vacas flacas, veremos quin eran los buenos gestores… y por descontado, ¿asistir a un curso? ¿yo? ¿el Mega Lider? ni lo sueñes !!!
    ;-)

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