¿Hasta cuándo no cambiaremos nuestro modelo empresarial?

Empresas del conocimiento o sólo  actividad ineficiente

Se cumple el pronóstico que dimos hace un año. Las reformas para atajar la crisis son acciones coyunturales sobre un problema sistémico que no harán más que empeorar al propio sistema haciéndolo más y más impredecible y aumentando la magnitud de sus vaivenes.

Esto ya lo sabía Shewhart en los años 1920, pero parecen no querer entenderlo los dirigentes actuales. Pero la ciencia es la ciencia y negar las evidencias sólo conduce a aplazar las soluciones adecuadas. 

Lejos de buscar la competitividad de las empresas haciéndolas mejores y más eficientes se sigue con la retahíla de sugerencias de siempre. Los errores que nos han llevado a la crisis no están sirviendo para aprender de ellos y en su cerrazón los líderes políticos y empresariales siguen con las viejas ideas.

Decía en junio 2010El rol del alto directivo debe cambiar: Nuestros profesionales ni trabajan menos, ni son menos innovadores, ni cobran mayores salarios que en otros países europeos de mayor competitividad, que sí son capaces de esquivar los vientos de la crisis.” Esto era cierto hace un año, hoy el descontento, el desánimo, la indignación y la falta de perspectivas profesionales están haciendo sucumbir en la depresión a nuestros mejores talentos.

Opiniones como las vertidas recientemente por el presidente de la CEOE en el “Ágora del economista” con sus recetas de siempre, ya obsoletas y más propias de la era pre-industrial, no ayudan. Con su actitud no genera nada positivo. Aún no quiere darse cuenta que los responsables del desaguisado son, entre otros, algunos de aquellos a los que él representa. Valga decir que se contradice a sí mismo al culpabilizar a los que se apuntan al paro “porque sí” al tiempo que dice que en España no se creará empleo durante mucho. Tal vez la ligereza de sus afirmaciones va en el cargo, ya que sigue la senda de sus predecesores, pero no aporta nada a sus honestos representados, que son la mayoría.

Éste es un país que tiene excelentes profesionales a los que el desánimo está ganando. La escasez de buenos directivos hace que no les quede más alternativa que emigrar a otros países con empresas mejor dirigidas, con empresas en un entorno de eficiencia, con un espíritu de crear empresa, de largo plazo, de todo es posible y ajeno a los pelotazos y regateos a corto que tanto gusta a algunos. La cultura del beneficio sí pero empresa poca.

La competitividad no se logra ni creando malestar, ni generando miedo, ni bajando salarios sino con organizaciones eficientes que hacen que sus integrantes se sientan orgullosos de pertenecer a ellas.

Estamos en la cultura del conocimiento y los empleados de bajo coste sólo interesan a quienes aún creen que el único valor de productos y servicios está en la cantidad de actividad que contiene y no en el conocimiento competitivo. Evidentemente están tan lejos de la realidad que nunca podrán seguir el camino adecuado.

En cambio las empresas que trabajan bajo la influencia de Deming son más resistentes, ingeniosas y creativas. Durante los tiempos malos lo hacen mucho mejor que las otras con lo que consiguen salir de las recesiones y las depresiones en mucha mejor forma.

¿Cuánto tardaremos en entender que el nuevo modelo empresarial está basado en el conocimiento? ¿Qué más necesitamos para aplicar una filosofía del Management que ha demostrado ser eficiente?

Ver: ¿Por qué Deming? ¿Por qué ahora?

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Acerca de Jordi Cabré

Jordi Cabré, miembro fundador de SIGEI Consulting y de Deming Collaboration, es un profesional experimentado en Dirección, Calidad y Sistemas organizativos. Es consultor de Dirección siguiendo la filosofía de Management de W. Edwards Deming. Desde 1981 a 1995 trabajó para IBM donde fue Director de Calidad y Mejora de Procesos y posteriormente Director de Consultoría. Es consultor, profesor y conferenciante especializado en explicar las ideas de Deming de una forma sencilla. Investigador activo de la ciencia del Management. Ingeniero Industrial en la UPC de Barcelona continuó estudios de doctorado en la UPV de Valencia. Su carrera profesional empezó en 1977, Reino unido, en Lucas Automotive Group y posteriormente como Director de Calidad en la fábrica de Barcelona. En 1995 ingresó en el grupo Agbar donde, después de lograr varios éxitos locales en la implantación de sistemas de calidad, fue nombrado Director Corporativo de Calidad, Medio Ambiente y Mejora de Procesos, área funcional que construyó desde sus bases. http://www.sigeiconsulting.com/ http://demingcollaboration.com/
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9 respuestas a ¿Hasta cuándo no cambiaremos nuestro modelo empresarial?

  1. Excelente Jordi;

    ¿Cuándo aprenderán?.

    Un saludo

  2. José Miguel dijo:

    Buen artículo. Palabra por palabra sigue mis pensamientos. Se le nota mucho la fuerza irresistible de la razón. Este me lo imprimo.

    Un abrazo.
    José M. Vives

  3. Amic Jordi:
    Como siempre sabio y contundente. Es muy dificil entender el porqué sabiendo que hay una solución científicamente probada no la aplicamos. Como bien sabes y has escrito tu mismo el propio Deming dijo en los 90 que tardaríamos décadas en entenderlo. Posteriormente Argyris con su teoría del aprendizaje de doble bucle nos dió mas pistas.
    Estamos en ello amigo Jordi. Cuantos mas seamos antes los conseguirmos !!!
    Saludos cordiales
    JM

    • Jordi Cabré dijo:

      José María, la lástima es que sabiendo que hay una solución y expresándolo de todas las maneras posibles, vemos como lo que anticipamos hace tiempo se está desgraciadamente cumpliendo.
      Espero que aún podamos convencer algunos más antes de que empeore la situación.
      Saludos,
      Jordi

  4. “La competitividad no se logra ni creando malestar, ni generando miedo, ni bajando salarios sino con organizaciones eficientes que hacen que sus integrantes se sientan orgullosos de pertenecer a ellas”.
    Exelente Jordi.

    • Jordi Cabré dijo:

      Hola Mikel,
      Las empresas que siguen estos principios son las más competitivas.
      En cambio aquellas que en los buenos tiempos sus directivos se vanaglorian de los éxitos y en los malos culpan a sus empleados generando malestar y caza de brujas, sencillamente no vuelven a tener buenos tiempos.
      Gracias por tu aportación,
      Jordi

  5. “La competitividad no se logra ni creando malestar, ni generando miedo, ni bajando salarios sino con organizaciones eficientes que hacen que sus integrantes se sientan orgullosos de pertenecer a ellas”.
    Excelente Jordi.

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